martes, 30 de noviembre de 2010

Recuerdos de un cofre sin cierre

 
Mi mente va haciendo equilibrio por el borde de la inconsciencia. A ambos lados del camino, las imágenes de mis recuerdos se van sucediendo. Aquel cumpleaños de risas al lado del fuego, la primera vez que fuimos a una discoteca, el primer “hola” y el ultimo “adiós” que os dije, la primera vez que lo vi, esa imagen que se quedó grabada a fuego en mi mente. Mi mente se detiene en ese punto del camino y lo observa atentamente. Empieza a caminar por ese pequeño desvío que le hace acercarse más a la inconsciencia.
Las fotografías suyas, las nuestras, los buenos momentos que hemos pasado juntos, tus palabras de consuelo en los míos, tus risas y tus ganas de vivir hacen que mi corazón se detenga por momentos para que a mi mente le sea más fácil borrarlos. Lo intento pero no lo consigo.
Avanzo cada vez más por ese sendero, recordando viejos momentos que mi corazón sabe que no se repetirán. Me detengo ante la última imagen de ambos, yo con el vestido típico andaluz y tu rodeando mi cintura, ambos sonriendo felices a la cámara. Alzo la mano para intentar tocarla pero esta se desvanece al instante.
Algo tira de mi hacía atrás, alejándome de esos buenos momentos. Por mis oídos empiezan a entrar leves sonidos que intentan que vuelva a la realidad contra mi voluntad, y no me queda más remedio que dejarme llevar.
Me muevo inquieta y mis ojos se abren lentamente, enfrente veo el culpable de mi regreso, el despertador que hay en la mesilla de noche que marca la hora de levantarse para ir a clase. Me levanto sin ganas de la cama y deambulo hasta el baño para asearme. Al abrir el grifo del lavabo me percato del silencio que inunda mi casa. Mis padres aun duermen, poco habitual en ellos.
Cierro el grifo y me dirijo a la cocina para mirar el calendario de pared, percatándome de que la noche anterior había olvidado desconectar el despertador, era sábado y yo me había levantado a las siete de la mañana. recuerdos
Regreso a mi dormitorio y me meto en la cama, pero no consigo dormir otra vez. Miro hacía el escritorio donde tengo colocadas algunas fotografías y me detengo en la última que me hice con él. Me levanto y la cojo. A mi mente viene sus últimas palabras con las que me rompía el corazón, en las escuchaba el ultimo adiós.

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