lunes, 22 de noviembre de 2010

Más allá de cualquier sentimiento (3ª y ultima parte)

Quiero alejarme de esa cama, pero una fuerza superior a mí me lo impide. Intento tocarlo una vez más y esta vez él gira la cara hasta donde yo me encuentro. Alza la mano pero esta me traspasa. Creo que noto una pequeña sensación cuando su mano me atraviesa, un pequeño cosquilleo que recorre todo mi cuerpo. Una segunda mano me atraviesa, pero esta vez por detrás. Coge la mano del paciente y la acaricia. Me giro para ver a su dueño y veo que es una linda chica. Sonriente y de gran atractivo. Esta vez, cuando  intento alejarme de la cama si puedo y dejo de notar ese pequeño cosquilleo. Miro a las dos únicas personas que están en la habitación. Ella se acerca más a la cama del paciente y deposita un suave beso en los labios de este, pero él gira la cara hacia la puerta, con la expresión más triste del mundo en su rostro.

Salgo de la habitación con la intención de explorar pero algo hace que me pare en la habitación contigua a la que acabo de salir. Dos personas con uniformes verdes desenganchan tubos y cables del cuerpo de una muchacha. Me acerco a la cama y miro un portarretratos que reza sobre la mesilla contigua a esta. En la foto aparece el chico de la habitación de la que he salido, abrazando a una chica. Miro la cama y me doy cuenta que es la chica de la foto antes de que un señor con bata blanca tape el rostro de la paciente con una sabana, mientras otro escribe rápidamente sobre una carpeta. Que es en mi fichan en la que acaban de escribir mi fecha y hora de la defunción. En el pasillo alguien llama mi atención al chillar. La chica de la habitación de al lado está en la puerta, llorando. Dentro, tres personas con batas blancas están sobre el chico. Escucho nuevamente el estridente pitido proveniente de la habitación y siento como mi corazón latiera de nuevo.

-TjTzuF6kUJLsxWiUv6G.0

Unos brazos me rodean protegiéndome y, de repente, todo cesa. No escucho ningún ruido, las personas enmudecen de golpe aunque sus labios se sigan moviendo y un gran calor inunda mi cuerpo. No me hace falta girarme para saber que al fin estás a mi lado. Tus bazos me rodean con más fuerza y escucho tu voz “Moriría una y otra vez para estar contigo, gracias por regresar y esperarme.” Y así, abrazados, dejamos esta vida terrenal y finita para pasar a otra, quizás, más feliz.

3 comentarios:

  1. Un poco triste la historia. Con tantas cosas malas a nuestro alrededor, a veces se agracecería leer algo alegre.

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  2. De todas formas, sigue escribiendo. Besos.

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  3. Me encanta aurea, eres la mejor.
    Acabas de empezar y ya haces estremecer. Sigue asi :)

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